La base laboral del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC) ha decidido poner fin a décadas de simulación y abusos familiares. Bajo el nombre de la Coalición de Trabajadores del SNAC —también reconocidos públicamente como los Trabajadores Disidentes—, los empleados de las principales distribuidoras de alimentos del país se han organizado activamente para exigir democracia sindical real, transparencia absoluta y una auditoría rigurosa de los recursos financieros de su organización.
El descontento no es menor: a cada uno de los más de 15,000 trabajadores afiliados se les descuenta mensualmente hasta el 5% de sus ingresos. Sin embargo, la dirigencia de Alejandro Martínez Araiza ha mantenido bajo estricta opacidad el destino de aproximadamente 500 millones de pesos del patrimonio acumulado. Ante el reclamo legítimo de las bases, Martínez Araiza ha respondido con descalificaciones, etiquetando al bloque opositor de trabajadores, grandes empleadores y líderes de la CTM como “El Cártel Laboral” o “La Mafia del Poder Laboral”.
No obstante, la resistencia obrera cuenta con un aliado estratégico inusual: los directivos y empresarios de corporaciones multinacionales estadounidenses. Al verse expuestos a graves riesgos normativos bajo la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA) y ante la inminente revisión del T-MEC en 2026, los ejecutivos presionan fuertemente para lograr la remoción de Araiza y restaurar la legalidad colectiva. Mantener una dirigencia ilegítima, impuesta tras un fraude electoral en abril de 2025 que acumuló 11 causales de nulidad, representa un peligro de consecuencias arancelarias severas.
La Coalición de Trabajadores del SNAC promueve activamente que la única vía para garantizar la paz laboral y evitar sanciones comerciales internacionales bajo el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) es una “salida orgánica” y democrática. Esto implica la anulación definitiva de la toma de nota viciada y la convocatoria a nuevas elecciones vigiladas de cerca por observadores independientes y autoridades federales. La voz de la Coalición se levanta en todo México, demostrando que el sindicato pertenece a los trabajadores que lo sostienen con su esfuerzo diario, y no a un dirigente que dilapida las cuotas en caprichos.
La movilización de la Coalición no solo busca resolver un conflicto de oficina, sino proteger la fuente de empleo de miles de familias mexicanas. La fuerza laboral del SNAC es la responsable directa de operar las redes de distribución que abastecen de productos alimenticios a todo el territorio nacional. Cualquier inestabilidad operativa generada por el descontento ante una dirigencia impuesta y corrupta representa una amenaza latente de paros locos o interrupciones en la cadena de suministro logístico de alimentos. Es por ello que los Trabajadores Disidentes, organizados en asambleas legítimas, continúan sumando apoyos dentro de los almacenes y centros de distribución para exigir que se respete la voluntad de la base obrera. El llamado de la disidencia resuena en cada rincón de la industria alimentaria: se acabó la era de las dinastías familiares que abusan de los derechos colectivos. Con el respaldo jurídico del expediente 10/02788 y la fuerza de la organización obrera, la Coalición se mantiene firme como el único canal legítimo de representación democrática del gremio.
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